Cresta Roja: “Esto puede estallar”

Linea 60 con Cresta

Esta semana iba a ser clave en el conflicto de la ex Cresta Roja, y así fue. El miércoles los trabajadores de la avícola, que quebró y ahora está  cargo de la empresa Proteisa, bloquearon el acceso a la planta 2 de Esteban Echeverría, mientras que en la planta 1 quien negó el ingreso a los empleados fue la propia patronal. Ahora confluye el reclamo de los que exigen ser reincorporados, dos tercios de la planta al momento previo a la quiebra, con la falta de pago de las indemnizaciones de los trabajadores que lograron volver a su puesto de trabajo. Frente al portón hubo un importante despliegue policial que amenazó con levantar el piquete. Por la tarde, un grupo de empleados fue a la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria, junto a otros sectores del sindicalismo combativo, para pedir solidaridad y participar del debate por la continuidad de la lucha iniciada con el paro activo del 6 de abril. El viernes recibieron el apoyo de los choferes de la línea 60.

El acuerdo entre las partes de la productora de pollos, que pertenecía al grupo Rasic, fue refrendado por la justicia y establecía que el lunes 17 de abril se tenía que realizar el primer pago.  Pero hasta el momento, la empresa no confirmó la fecha para hacer los depósitos correspondientes. Por eso anteayer los trabajadores de la planta 1 ubicada en Ezeiza resolvieron en asamblea realizar un quite de colaboración “con gancho de por medio”, es decir a la mitad de la producción. Sin embargo, la empresa los recibió con un lockout: cerró ayer las puertas sin permitir el ingreso.Frente a esta reacción, los trabajadores decidieron extender la medida de fuerza y se trasladaron a la planta 2 para realizar un bloqueo de portones, mientras que esa parte de la fábrica seguía funcionando.

“Peleamos por la reincorporación de los que aún estamos afuera, la medida de planta 1 es porque no les pagaron lo que les deben, y por eso decidieron ir a cortar planta 2, porque la patronal no los dejó entrar luego de que trabajaron a gancho por medio. El compromiso que asumió Proteisa al hacerse cargo fue concretar todas las reincorporaciones, que somos unos 800, y el pago de todas las indemnizaciones. Aducen que tienen falta de financiación, no entendemos cómo la jueza Valeria Pérez Casado le dio la empresa a esta gente, tenemos entendido que son personas vinculadas a Macri”, declaró Martín Edad. “Se hicieron promesas y no cumplieron, estamos en una situación desesperada así que tendremos que tomar otro tipo de medidas que decidirá la asamblea. Sólo queremos volver a trabajar y que se haga cargo la empresa o el Estado, como prometió Macri cuando vino acá”, agregó el trabajador no reincorporado. En el cambio de turno pudieron dialogar sobre cómo coordinar los pasos a seguir, coincidieron en mantener la unidad entre “los de afuera y los de adentro”, y las medidas se suspenderían hasta el viernes, a la espera de alguna respuesta a sus reclamos. Hoy hubo una olla popular frente a la planta 2 y una nueva asamblea. “Es una bomba de tiempo, por ahora el gobierno la viene frenando pero si no aparecen soluciones estalla antes de las elecciones”, confió un operario.

Este conflicto comenzó en 2015, y se agudizó en diciembre de ese año cuando los trabajadores fueron reprimidos con balas de goma mientras reclamaban con un corte en la autopista Riccheri. Fue la debut del macrismo en la represión de la protesta social, y el Presidente no se privó de elegir esta empresa para ponerla como paradigma de la supuesta “reactivación” del país, porque tras la represión intervino el ministerio de Trabajo y la justicia determinó que nuevos dueños la volvieran a activar en abril de 2016. Macri eligió Cresta Roja para anunciar su veto a la ley Antidespidos, dijo que había cinco turnos funcionando cuando en realidad son tres, y ese día no escuchó la voz de los operarios que lo esperaban con sus familias en el portón.

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