Cruzada antimapuche, así en el juzgado como en la Iglesia

2017.11.25 Lof Lafken Wunkul .foto Gustavo Zaninelli (75)

Uno de los mapuche que sobrevivió a la cacería, por poco. La marca en el entrecejo es de una bala de goma (gustavo zaninelli)

 

Fausto Jones Huala y Lautaro González bajaron de la montaña el cuerpo de Rafael Hahuel. Ahora están detenidos y su comunidad denunció que fueron torturados. “Estuvieron incomunicados en la PSA (Policía Aeroportuaria), fueron brutalmente torturados luego de ser testigos claves del crimen del weichafe (guerrero) caído, que fue asesinado por la espalda, y fueron quienes lo trasladaron en ese momento cuando aún se encontraba con vida”, dijeron en un comunicado. La avanzada represiva, que causó la muerte de Nahuel y las heridas graves a otros dos mapuche de la comunidad lof Lafken Winkul Mapu, luego del desalojo del jueves donde quedaron detenidos varios menores de edad, acaba de ser denunciada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, por parte de la ONG Naturaleza de Derechos, que ya intervino en varios de estos episodios de ataques a los pueblos originarios de la Patagonia que se repiten cada vez con más frecuencia.

El juez que ordenó el procedimiento, Gustavo Villanueva, se encuentra a cargo del juzgado de San Carlos de Bariloche desde el año 2016, por subrogancia, y asumió en este caso bajo los mismos cuestionamientos de distintos sectores, tal como sucedió cuando se hizo cargo del juzgado federal de Neuquén, del que es titular desde el año 2011.Villanueva, oriundo de Plaza Huincul, luego de varios cargos por la justicia provincial, fue designado en la secretaría penal del juzgado federal 2 de Neuquén en el año 1995. Los postulantes a la titularidad del juzgado eran dos, Silvina Domínguezy Villanueva. Si bien Domínguez resultó primera en orden de mérito, y presentó el apoyo de múltiples personalidades judiciales y políticas, la terna enviada al Senado para su aprobación fue la de Gustavo Villanueva. Con 44 años asume como juez federal. En 2016 el Consejo de la Magistratura llamativamente aceptó a un juez distante a más de 500 kilómetros de su lugar de residencia, quien se encuentra a cargo del juzgado durante dos días a la semana. “Ese juez es Villanueva. La insistencia del juez en asumir en la jurisdicción resulta llamativa cuando todos los Colegios de Abogados de la provincia rechazaron su designación. En curso, se encontraban importantes causas por drogas y narcotráfico, causas que por su volumen y densidad, hubiesen desalentado a cualquier magistrado. Pero no a Villanueva”, comentó la dirigente neuquina del FIT Natalia Hormazábal.

El inicio de la cacería

La Justicia de Chile absolvió de todos los cargos a los imputados en el proceso por el que está detenido Facundo Jones Huala, sin embargo, sigue detenido a la espera de juicio oral.El líder mapuche fue criminalizado en Chile por sumarse a la lucha en contra de la construcción de una central hidroeléctrica en el río Bueno, Región de los Ríos. En enero de 2013, Jones Huala fue detenido junto a otros cinco mapuches, tras lo cual se inició un juicio en su contra por incendio e infracción a la ley de control de armas. Durante ese proceso, Jones Huala volvió a Argentina, por lo que no fue juzgado como sus compañeros que, luego de más de un año, fueron absueltos. Es decir que si Facundo Jones Huala hubiese estado presente durante el proceso, también hubiese sido absuelto. El Lonko mapuche fue detenido el 27 de junio a 50 kilómetros de Bariloche, por orden del juez Villanueva, a partir de un pedido de captura internacional para ser juzgado en Chile. Sin embargo, un juicio llevado adelante durante el 2016 ya había declarado la nulidad de este proceso porque se comprobó que los testigos fueron torturados.

En mayo de ese año, Jones Huala ya había sido detenido en un violento operativo a partir de ese mismo pedido de captura por el que hoy se lo mantiene privado de su libertad. En aquella ocasión, el juicio oral fue declarado nulo por el magistrado federal de Esquel, Guido Otranto, el mismo que fue recusado en la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado. Sin embargo, este año y a pesar de que ya se había declarado la nulidad, esa nueva la detención fue ordenada por Villanueva, y actualmente el Lonko espera el juicio por su extradición a Chile.

La cruzada judicial contra las comunidades mapuches que han recuperado territoriosva más allá de los límites de la provincia de Río Negro. El sábado 17 se llevó adelante en la localidad de Balsa Las Perlas y en Cipolletti, un mega operativo que incluyo allanamientos en siete domicilios de militantes sociales, por orden de la fiscal Paula González y el juez de garantías Luis Piedrabuena, en la cual se incluía” secuestrar todos los elementos que contaran con simbología mapuche y relacionados con la RAM”. El propio fiscal general de Neuquén señaló que los operativos están conectados a tres hechos de “atentados” de tipo “ terroristas” endilgados a la RAM y UAL( Unidad Ancestral de Liberación). Entre los domicilios allanados constan el de Carlos y Ricardo Rosales, docente jubilado y enfermero que trabaja en el Hospital Castro Rendón y militante del PTS, respectivamente.Un día antes, una manifestación de un conjunto de organizaciones, reclamó la inmediata libertad de Facundo Jones Huala y su no extradición, en las puertas del juzgado federal de Neuquén.

Fin de semana sin paz

Cinco horas pasaron el sábado las mujeres mapuche en el hospital de Bariloche a la espera de información sobre sus familiares heridos en la represión de Villa Mascardi. Corrieron detrás de las ambulancias que llegan a la guardia porque nadie les dice nada. Abogadas defensoras de derechos humanos interpusieron habeas corpus preventivos. Mientras tanto, la Cámara de Comercio local se pronunció a favor del operativo en el que murió Nahuel, al tiempo que en las calles de Bariloche algunos festejaron que “mataron a un indio”. En diálogo con Ojos Vendados, Carolina Pérez describió que “hay gente en la ciudad que quiere bala. Ví a mujeres mapuche llorando, angustiadas, sufriendo. Las ví cortando la calle y haciendo fuego en la puerta de Parques Nacionales, y corriendo de la policía hasta llegar a la Catedral. Ahí dos hombres muy fornidos fueron a pegarles, ellas estaban con sus hijos pequeños y habían interrumpido la misa para denunciar que estaban asesinando a su gente”. Esta cronista el sábado por la noche recibió el mismo mensaje de texto de diversas fuentes mapuche: “Nos están matando”. Siguió diciendo Carolina: “Dos jóvenes fueron a impedir que les pegaran, pero salió una mujer y golpeó a un niño mapuche en la Catedral. Ella llorando preguntó quién había sido, pero nadie le respondió. Escuché decir a los fieles que si estaban matando mapuche ‘algo habrán hecho’”.

Fueron más de cinco horas sin saber qué estaba pasando en Lago Mascardi, la ciudad se llenó de policías, la ruta camino a El Bolsón estuvo cortada, no dejaron pasar a los organismos de derechos humanos que iban al lugar de la represión. También hubo allanamientos en el kilómetro 7, donde vive una mujer de la comunidad.

Al día siguiente, pocos minutos antes del final del velatorio de Santiago Maldonado, en 25 de mayo, arriba del féretro colocaron su retrato, una rosa, un pañuelo negro de algunos amigos y un brazalete de los obreros y obreras de PepsiCo. Stella, su mamá, explica a las amigas de qué se trataba. Sergio, el hermano mayor había estado el viernes en la carpa, y el domingo los recibió con un abrazo mientras una señora decía “viste que iban a venir”.

Algunos se sorprendieron cuando llegó la noticia de la muerte del mapuche, otros no tanto. “Las fuerzas federales estuvieron esperando todo este tiempo, era obvio que iba a pasar”, dijo el amigo de Maldonado, Ariel Garzí. En tanto, la abogada de la familia, Verónica Heredia se expresó en el mismo sentido: “Es claro que van a avanzar con todo”.

Miles marcharon en Bariloche y en Capital exigiendo el fin de la represión y justicia para Rafael Nahuel, de 22 años, carpintero y militante del colectivo Al Margen, de Bariloche. El gobierno macrista ya habla de declaración de guerra de las agrupaciones radicalizadas mapuches en base a supuesto armamento que tendrían. Como sucedió y sigue sucediendo en cada uno de los episodios represivos que ya se cobraron la segunda víctima, no hay una sola prueba de tal afirmación. La autopsia de Nahuel confirmó que fue baleado por la espalda, mientras escapaba de los uniformados. No hay cabida esta vez para simular un accidente.

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