La otra cara de la “derrota” de LEAR

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Sin duda el conflicto de Lear marcó un hito en las luchas laborales. En este sitio lo seguimos con detalle y consideramos simplista calificar como “derrota” el final de esta etapa. Comienzan los juicios individuales por la reinstalación, hubo un grupo que logró volver a su puesto, los delegados pudieron ingresar luego de una larga batalla judicial, se enfrentaron al poder político y económico en pleno y fueron ferozmente reprimidos hasta que esa misma saña tuvo su freno con un fallo que sacó a la Gendarmería de la Panamericana, y a pocos kilómetros de la planta otro grupo de trabajadores tomó coraje y ocupó una imprenta para autogestionarla. A pesar del último fallo en contra, y del reducido grupo de “indomables” que aún tiene que seguir peleando, la mirada sobre la totalidad de la película de Lear es más que la foto del final. Y todo indica que aún no terminó, sino que comienza una nueva etapa.

Mientras preparábamos esa nota los trabajadores emitieron esta carta, y sus palabras resultaron más que suficientes para mostrar la otra cara del histórico conflicto.

 

Carta de los luchadores de Lear a todos los que nos apoyaron.

Han pasado más de 9 meses desde que se inició nuestra lucha, casi 300 días desde que la patronal de Lear despidió a más de 240 familias. Peleamos contra la multinacional estadounidense y buitre Lear Corporation, que usó todas sus fuerzas contra los trabajadores. Enfrentamos a las traiciones, entregas y patoteadas del SMATA, sirvientes del monopolio Lear. Nos enfrentamos también al Ministerio de Trabajo, cómplice de la empresa y el sindicato. Enfrentamos al gobierno nacional, al Ministerio de Industria que permitió las importaciones a Ford y al aparato represivo, que con Sergio Berni al mando de gendarmería, sus infiltrados y sus “caranchos”, nos reprimieron decenas de veces. Lo mismo con la Bonaerense que custodió la empresa, y la Federal que nos reprimió en nuestra marcha en la Capital. Enfrentamos también las maniobras de la Justicia, que ante cada conquista que lograba nuestra lucha revertía sus propios fallos en favor de Lear.

Enfrentar a todos estos enemigos hizo de nuestra lucha una lucha histórica, porque ante la dureza y el poder del enemigo que los trabajadores tuvimos en frente, hicimos todo lo que estuvo a nuestro alcance: La patronal quería destruir a la Comisión Interna y todo el activismo. Por eso el golpe fue duro, y ni bien despidieron a los 240 trabajadores se paró la fábrica. Al día siguiente, la patronal le impidió entrar a los delegados, haciendo imposible continuar con medidas dentro de la fábrica. Buscamos afectar la producción con piquetes y bloqueo, paralizando la fábrica varios días y buscando con boletines diarios confraternizar con los trabajadores. Hasta bloqueamos Johnson Control, que hizo parar a la Ford un día. Sin embargo seguía la dureza de Lear. Ford y Lear habían acumulado un enorme stock importado para resistir los intentos de afectar la producción que hicimos. No se podía ganar el conflicto por esta vía, era imposible quebrar la voluntad del enemigo afectando la producción en Lear y por eso tomar la fábrica fue una opción que el activismo descartó inmediatamente, ya que era el camino rápido hacia una derrota, la base se retiraría de la fábrica y no había hecho político puntal que hubiese podido revertir la situación. Por eso comenzamos una larga lucha, buscando el apoyo de cientos de miles con nuestra consigna “familias en la calle nunca más “, el enorme fondo de lucha para sostenernos y más de 22 cortes de la Panamericana, acciones en todo el país y decenas de iniciativas de lucha. Golpeamos y perseveramos por meses. Así logramos sacar a la Gendarmería de la Pana, que terminen las hostilidades para los delegados adentro, y distintos fallos judiciales a favor. Logramos instalar que los despidos masivos que hizo Lear fueron ilegales.

Es por esto que nuestra pelea trascendió más allá de la defensa de los nuestros puestos de trabajo y terminó siendo una bandera del conjunto de la clase trabajadora, transformándose así en una barrera contra los despidos y suspensiones durante el 2014.

Las presiones que sufrimos en el transcurso de esta dura y ejemplar lucha, la incertidumbre de si podemos mantener a nuestras familias, nos llevó a un grupo de 9 compañeros a tomar la difícil decisión de aceptar las indemnizaciones que rechazamos durante estos nueve meses. Esto lo discutimos y acordamos en asamblea entre todos “Los Indomables”, que es el método con el que discutimos todos y cada uno de nuestros pasos en esta dura lucha. Con orgullo, queremos informarles también, que 7 compañeros seguirán la pelea por la reinstalación, para volver a Lear y reorganizarla contra la dictadura patronal que quieren imponer.

¿Esto significa que los 9 compañeros abandonamos la lucha? ¡De Ninguna manera! Fuimos, somos y seguiremos siendo “Los Indomables”, por eso los 9 vamosa seguir apoyando incondicionalmente cada una de las acciones que decidamos los siete compañeros que iniciamos una nueva etapa de esta lucha, a través de los juicios de reinstalación y todas las medidas que decidamos.

“Los Indomables” seguimos unidos hasta el final, contra viento y marea, nunca abandonáremos nuestra idea de pelear por cambiar la realidad de los trabajadores y desde el lugar de nuestras vidas que nos tocó, daremos la pelea como siempre lo hicimos contra las injusticias que nos imponen.

Los 16 despedidos también creemos importante apoyar a nuestros delegados “La Chiqui” y “El Matu”, que siguen de pie junto a los trabajadores y están sentando junto a nosotros, una nueva tradición en el movimiento obrero. Son un orgullo no solo para nosotros, sino para todos los que apostaron a esta lucha tan dura.

Nos llevamos lo mejor, tenemos el orgullo de haber conocido a tanta gente que nos apoyó. A los sindicatos, comisiones internas, cuerpos de delegados, trabajadores de diversos lugares, a los estudiantes, sus agrupaciones y centros, a los organismos de Derechos Humanos, a los periodistas, a las distintas personalidades. A los compañeros de Madygraf, que hoy pelean por la expropiación de la fábrica que hoy gestionan, y con los que levantamos juntos la bandera de “Familias en la calle Nunca Más”. La Comisión de Mujeres de Lear fue clave también para sostener esta lucha. Agradecemos especialmente al PTS y a toda su militancia, que nos acompañó desde el primer día y que aún hoy siguen luchando con nosotros. También merecen una mención especial nuestros abogados del CeProDH, siempre buscando brechas legales para aprovecharlas con nuestra lucha.Agradecemos también a todas las organizaciones que nos apoyaron, algunas más y otras menos.

Llamamos a todas las organizaciones a apoyar con todo las medidas que votemos en nuestra pelea por la reinstalación. Estaremos presente nosotros desde siempre en las calles, junto a este grupo del cual nos tocó y nos sentirnos parte: “Los Indomables”. Seguimos orgullosos de todo lo que hicimos hasta ahora, sabiendo que dimos todo por nuestros compañeros de Lear. Es un orgullo haber recibido la solidaridad de miles y transformarnos en un emblema de todos los que salen a luchar.

Somos conscientes que en estas luchas tan duras logramos los trabajadores avanzar en nuestra conciencia, en que somos parte de una misma clase, de la clase trabajadora, que enfrentamos a diario a las patronales que embolsan fabulosas ganancias producto de nuestra explotación. No se trata de triunfos que a veces resultan efímeros o de derrotas parciales, el verdadero triunfo no es inmediato, está en conseguir la unión de las filas obreras para dar de conjunto la pelea por una sociedad distinta. La mejor forma de profundizar este camino será siempre diciendo la verdad. Gritamos una vez más y todos juntos:

¡FAMILIAS EN LA CALLE NUNCA MÁS!

“LOS INDOMABLES” DE LEAR

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