Siete años sin Julio

Otro aniversario, los mismos interrogantes, algunas nuevas respuestas, dos libros que reconstruyen su historia y la inconducente investigación judicial de su desaparición, el 18 de septiembre de 2006.

Más información sobre todas las pistas e hipótesis que los poderes del Estado arruinaron e ignoraron. Hoy marchan los organismos de derechos humanos en La Plata y Buenos Aires, siguen las presentaciones de habeas corpus masivos, persiste la misma indignación por la impunidad del caso. Un juez que no sólo se niega sistemáticamente a profundizar las pistas válidas sino que critica al testigo desaparecido.

La fiscalía afirma que tiene “expectativas reales y concretas” de obtener resultados entre las 17 pistas subsistentes, luego de cerrar otras 34, y de los cruces de 5 millones de llamadas telefónicas. Pero las dos fuerzas a cargo de la tarea no se ponen de acuerdo, la Federal y la PSA, porque sigue sin haber una orden política que las ponga en caja. Y la propia fiscalía denunció que el ministerio de Defensa y el Ejército les niegan colaboración. “Otra de las investigaciones en curso tiene en foco a un ex integrante del Ejército, cuyos antecedentes están siendo estudiados con información requerida al Ministerio de Defensa, pero, indica la fiscalía, “los resultados aun no se han completado, dado que los envíos de legajos -desde la cartera ministerial y desde el Ejército- se efectúan de manera esporádica”. La Unidad Fiscal refiere que “no ha podido acelerar la tarea pese a los insistentes reclamos” porque sobre todo ha quedado “a merced de los tiempos que la mencionada institución castrense (el Ejército) imprime, con la preocupación que esto entraña”, dijo el fiscal Marcelo Molina.

http://fiscales.gob.ar/lesa-humanidad/julio-lopez-informe-especial-a-siete-anos-de-su-desaparicion/

Además, a nuestra columna de opinión sumamos el texto completo del prólogo escrito para En el cielo nos vemos, el libro de Miguel Graziano. Y aportamos imágenes y sonidos. (foto Helen Zout)

La voz del testigo desaparecido cuando dio su testimonio contra el genocida Etchecolatz (radioclips de Adrián Gargiulo para el 6to.aniversario en Marca de Radio y para el 7mo.con más testimonios)

http://www.adrianameyer.com.ar/index.php/am-x-am/item/78-en-el-nombre-de-julio

http://www.adrianameyer.com.ar/index.php/am-x-am/item/128-a-siete-a%C3%B1os-de-su-desaparici%C3%B3n-l%C3%B3pez-est%C3%A1-en-marca-de-radio

Y el bloque del programa Mañanas Informales, que conducía Jorge Ginzburg, donde por primera vez reclamaron por su aparición con vida su hijo Gustavo, su abogada Guadalupe Godoy y sus compañeras sobrevivientes y testigos como él contra el genocida Etchecolatz.

“Hasta ayer pensaba que se podía haber ido de casa por un mal momento o por la emoción, pero hoy ya son tres días que no está”, dice su hijo y se le quiebra la voz. “De haber sido secuestrado quiere decir que estos mafiosos del proceso pueden seguir…”, dijo Ginzburg sin poder terminar la frase.  

http://www.youtube.com/watch?v=zqGCItCznC0

Masiva presentación de habeas corpus, explicada por Myriam Bregman

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-229193-2013-09-17.html

Video de Infojus

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=QOu-Ejko9qk

SIETE AÑOS SIN JULIO

Quienes investigaron durante años la desaparición del testigo Jorge Julio López alguna vez se preguntaron si había alguien preocupado hace siete años, cuando aún no buscaban con intensidad. ¿Habrá alguien ahora riendo porque le salió el crimen perfecto? Es muy probable porque en medio de demasiadas preguntas sin respuesta hay dos certezas. López sigue desaparecido sin que haya ni un solo rastro de su cuerpo, y tampoco hay ningún responsable siquiera imputado por su secuestro.

Ante esto, puro dolor y desazón, se abren las hipótesis sobre los sospechosos. Uno de los méritos del libro de Luciana Rosende y Werner Pertot, Los días sin López, es haberlas ordenado y expuesto con claridad, tras un minucioso trabajo sobre el enmarañado expediente judicial. Las tres líneas de investigación, que se conectan entre sí, son: el entorno personal de Miguel Osvaldo Etchecolatz, el entorno policial del represor y los penitenciarios, estos dos últimos interesados en silenciar al testigo y, eventualmente, frenar los juicios. Tras afirmar que estas son pistas que merecerían profundizarse si la causa no estuviera congelada, Rosende y Pertot afirman algo en lo que coincidimos plenamente: “La investigación poco y mal, con la lentitud de un caracol, trabajada por la inoperancia o la complicidad de la Bonaerense, por la desidia de jueces y fiscales que tenían la obligación de impulsarla, y sin un apoyo decidido del poder político”.

La mayoría de los protagonistas de esta historia coinciden en que a López lo desaparecieron para intentar frenar o condicionar los juicios por delitos de lesa humanidad. Está comprobado que se fue de su casa por su voluntad y que nadie vio que lo hayan metido por la fuerza en algún vehículo. Suponen que alguien conocido suyo lo llevó a un encuentro, amenazado o engañado, donde lo habrían forzado a desdecirse de su testimonio en el juicio contra Etchecolatz. Pero el Viejo, como le decían sus compañeras en la querella de Justicia Ya!, se habría negado y por eso lo hicieron desaparecer. En cualquier caso, tuvo su incidencia en los procesos por delitos cometidos durante el terrorismo de Estado. Además de la ola de amenazas a fiscales, jueces, abogados y testigos que tuvo lugar luego de la desaparición de López, el nunca bien investigado movimiento de apoyo a los represores reclamó amnistía en un acto en Plaza San Martín. Fue entonces, el 29 de diciembre de 2006, que Néstor Kirchner usó por segunda vez la cadena nacional para dejar sentado que haría todo lo contrario: reforzaría la política de enjuiciamiento por delitos de lesa humanidad.

Mientras tanto, López está presente. Cada vez que en Argentina aparece un cadáver sin identificar mandan a pedir el ADN del testigo desaparecido. Así sucedió recientemente en Esquel, y finalmente volvió a dar negativo. En este sentido, los funcionarios del caso mantienen un doble discurso. Lo que más quisieran es cerrar la causa López, pero dicen que “nunca será archivada”. Aunque si no fuera López ya estaría cerradísima, como todas aquellas que no conducen a nada.

Sin embargo, no es cierto que en el expediente López no haya nada. En nuestro seguimiento del caso en PáginaI12 durante estos siete años, y ahora con los dos libros publicados, quedó en evidencia que hay muchos indicios y que el problema fue que sistemáticamente cada pista importante fue arruinada o desactivada. En este momento aún están realizando los cruces telefónicos entre los nombres que aparecen en el expediente y las llamadas recibidas e ingresadas a las antenas celulares de la zona. ¡Pero jamás hasta hoy cruzaron los nombres de las pistas esenciales!

¿Cómo puede avanzar una causa si está en manos de un juez como Manuel Blanco, que el año pasado tuvo el atrevimiento de cuestionar al testigo desaparecido? Es el mismo magistrado que se niega en forma permanente a realizar las medidas de prueba propuestas por la querella.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-208920-2012-11-30.html

Es claro que si a siete años reina la impunidad en el caso López la principal responsabilidad corre por parte de la justicia. Pero ¿qué hizo la fiscalía, el Ministerio Público? ¿Por qué el ex jefe de los fiscales, Esteban Righi, dijo que había que investigar un paradero de persona perdida y no un delito federal? ¿Cómo salió tan rápido de la agenda pública, apenas los medios hicieron lo mismo? ¿Acaso alguna vez fue una prioridad para el poder político esclarecer este caso? ¿A quién responde la Policía Federal, que mostró la misma inoperancia que la Bonaerense a la hora de sabotear las pistas clave? ¿Cómo se explica que los policías federales se tomen dos meses para responder que un CD no puede ser leído? ¿Y el escándalo de la cárcel de Marcos Paz, que debió ser allanada dos veces? ¿Algún funcionario del Servicio Penitenciario o del ministerio de Justicia dio explicaciones por las libertades e irregularidades de las condiciones de detención de los represores del pabellón de lesa humanidad, que les permitían organizar lo que quisieran? Finalmente, ¿por qué fue desactivado el programa Verdad y Justicia, que conducía Marcelo Saín, destinado a detectar y neutralizar posibles focos de represores activos y conspirando? Era la única forma, prevenir las intimidaciones porque ningún testigo en esta clase de juicios se siente seguro con una “custodia” en su puerta.

Aunque duela, López quizá fue el costo que se pagó por la continuidad de los juicios. Aunque duela, su desaparición demuestra que la consigna “desmantelamiento del aparato represivo” quedó inconclusa, resabios aún con poder operativo se llevaron a Tito, al Viejo, al sobreviviente de la dictadura y testigo de la democracia.

 

Para leer el prólogo de En el cielo nos vemos, escuchar a su autor en Marca de Radio y ver su página

http://www.adrianameyer.com.ar/index.php/item/111-los-amigos-del-barrio-pueden-desaparecer

http://www.adrianameyer.com.ar/index.php/am-x-am/item/112-l%C3%B3pez-una-causa-siempre-abierta-y-el-primer-libro

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Más sobre Los días sin López

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