Pepsico: «Por maniobras y aprietes judiciales nos dejaron en la calle»

Saltan a la luz pública los manejos espurios del gobierno macrista, un nuevo escándalo en el que varios jueces denuncian haber sido «apretados» para fallar en tal o cual sentido. Hay una esfera de damnificados que pertenecen al mismo mundillo político-judicial que casi siempre caen bien parados, cuentan con recursos para sobreponerse. Pero hay otra dimensión en la cual una empresa multinacional aprieta a un magistrado a través del presidente de la Nación y cuyas consecuencia son despidos, personas que viven de su salario y que ya no podrán hacerlo, gente de a pie arrojada afuera del sistema. Y esa gestión de alto nivel tiene su agradecimiento cuando la firma beneficiada dona la planta fabril que fue escenario de un intenso conflicto. 

En una carta pública las trabajadoras despedidas de Pepsico expresaron con gran preocupación que «el juez de la Cámara de Apelaciones del Trabajo Luis Rafaghelli denunció públicamente haber sido presionado, ‘apretado’, por el contenido de sus fallos, y mencionó que sucedió en varios de sus casos, entre ellos el de Pepsico». Las indomables de la planta de Florida dijeron que ven en los medios la denuncia de ese magistrado «donde manifiesta que recibió aprietes por parte del gobierno de Macri por la causa de Pepsico, que hasta ese momento tenía un primer fallo de reincorporación y que luego fue revertido«.

La multinacional de los saladitos prefería obreras mujeres porque tienen las manos más pequeñas, pero no quería que se embarazaran ni que reclamaran ascensos antes reservados para los hombres. Los directivos de Pepsico Snacks tampoco toleraron cuando ellas denunciaron “estamos todas rotas y nos quieren descartar”, aludiendo a las marcas en el cuerpo que deja la tarea a destajo en la línea de producción. Y fueron esos mismos cuerpos los que sacaron la defensa de los puestos de trabajo a la calle y a la discusión pública, los que volvieron a decir Ni Una Menos Sin Trabajo. Como toda patronal, Pepsico aducía problemas de costos que en realidad fueron décadas de lucha de los de planta a favor de los tercerizados. La solución que encontraron fue despedir a todos los «revoltosos y revoltosas», quienes se enteraron de que la empresa quería llevarse las máquinas a la sede de Mar del Plata y decidieron la ocupación. Tras dos noches el procedimiento de desalojo del 13 de julio de 2017 fue bestial.

Los milicos del cuerpo de Infantería de la Policía Bonaerense estaban cebados, parecía el 2001. Entre una y otra arremetida represiva frente al portón principal, azorados y con los rostros desencajados, manifestantes, diputados y periodistas no podían creer lo que estaban viviendo. Había sido una larga noche de vigilia, con centenares de trabajadores y militantes apostados en los tres accesos de la planta de Florida, con vecinos que salieron a batir cacerolas en apoyo a las y los obreros y que terminaron teniendo que sacar a sus hijos del jardín de infantes y la escuela por los gases. La imagen de la madrugada fueron los obreros desde los techos, como en los 70, agradeciendo el aguante de la segunda noche de espera al operativo de desalojo. Luego vendrían los días de la carpa frente al Congreso y la batalla judicial, porque la misma garra que habían puesto en la fábrica la pusieron para no acordar con la patronal ninguna solución que no fuera el puesto de trabajo.

Enfoque Rojo

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Perjudicados de carne y hueso

«El gobierno de Macri tomó parte a favor de la empresa, quiso perjudicar a los trabajadores y trabajadoras. Esto lo percibíamos por eso en su momento denunciamos el preventivo de crisis en el ministerio, y cuando Pepsico donó la planta al estado nacional, ahí ampliamos la demanda contra el estado nacional porque sabía que había una demanda por las reincorporaciones. Ellos querían volver a trabajar ahí, si se ganaba el juicio de reinstalación esa donación los dejaba sin lugar adonde volver», explicó a Ojos Vendados la diputada y abogada Myriam Bregman.

«Están indignados e indignadas por la manipulación, sería una devolución de favores. El Estado tiene que dar una solución para los y las 70 que están en juicio», agregó. Para ella, «ahora sale a la luz lo que siempre supimos, los aprietes a la justicia. Pero esos aprietes dejaron gente en la calle, que no tiene para darle a comer a sus hijos, no son una simple anécdota o una disputa por el manejo del poder judicial».

Acá la carta pública de lxs trabajadorxs de Pepsico.

MANIOBRAS MINISTERIALES Y APRIETES A LA JUSTICIA: A NOSOTRAS NOS DEJARON EN LA CALLE

El 20 de junio de 2017, la empresa transnacional PepsiCo decide cerrar la planta Florida, dejándonos en la calle a 600 trabajadores. Dimos una enorme lucha por nuestras fuentes de trabajo, en donde pudimos encontrar la solidaridad de un arco enorme de personalidades, de DDHH y políticas, artistas, estudiantes, organizaciones gremiales, comisiones internas, agrupaciones de trabajadores de distintos sectores, incluso del barrio donde está instalada la planta. Demostramos de diferentes formas la inconsistencia de los argumentos patronales para despedirnos.

La multinacional llegó a llamar a nuestras familias para que nos presionen para no reclamar, pero no pudieron hacernos perder nuestra dignidad. Esta decisión de no bajar la cabeza de parte nuestra, hizo que la patronal le pidiera a la justicia y al gobierno de la provincia de Buenos Aires la intervención de las fuerzas policiales para amedrentarnos y desalojarnos de la planta; lo que luego decantó en una feroz represión como hacía tiempo no se veía, contra nosotros y todos los sectores que estaban apoyando nuestra lucha, poniendo en riesgo no solo nuestra integridad, sino también la de los vecinos del barrio por el uso de gases y balas de goma.

Enfoque Rojo

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Por ese entonces presentamos un proyecto de estatización de la planta, para que no cierre, para que siga produciendo alimentos en un país donde hay niños y niñas con hambre. Pero la empresa cerró y luego “donó” el edificio al gobierno de Mauricio Macri, instalando allí un centro de logística del Ministerio de Desarrollo Social. Es un perverso sistema que no le tiembla el pulso a la hora de garantizarles las ganancias a un monopolio alimenticio como Pepsico, con actos ilícitos incluidos, como lo acaban de denunciar legisladores nacionales ante la justicia penal federal.

A casi tres años de nuestra lucha, nos indigna saber que fuimos víctimas, primero con un procedimiento de crisis viciado en el Ministerio de Trabajo de Jorge Triacca y ahora enterándonos de presiones sobre jueces de nuestra causa. Nuestros despidos fueron discriminatorios por ser nuestra organización gremial interna basada en asambleas y el protagonismo de todos los trabajadores contraria a los objetivos económicos del gobierno anterior y de las grandes empresas que decían que “despedir es como descomer”. Y seguimos siendo víctimas soportando el desempleo, la angustia de saber que muchos de nuestros compañeros/as apenas pueden alimentar a sus familias, endeudados hasta mas no poder para poder simplemente comer. Juntando los pesos cada vez que podemos para trasladarnos a los juzgados cuando hay una audiencia o para saber como siguen nuestras causas, en la lentitud de una justicia laboral en emergencia. Rechazándonos de empleos por ejercer nuestros derechos laborales y constitucionales.

Hoy el Estado Nacional tiene otro gobierno y la posesión de nuestro lugar de trabajo y en funcionamiento. Por eso es que exigimos nuevamente y aún más ante las denuncias de “aprietes” para que resultemos perjudicados, la reincorporación en nuestros puestos de trabajo en la planta Florida y/o en otros establecimientos de PepsiCo, tal como es el objeto de nuestros juicios a PepsiCo y el Estado. Y que la justicia laboral tome nota de las denuncias periodísticas y judiciales de dominio público.

Nuestras familias no tienen porqué seguir pagando eso negociados, queremos la apertura de la fábrica y reincorporación de nuestros puestos de trabajo.

Basta de impunidad

Trabajadoras y trabajadores de PepsiCo Snacks en lucha

Chicas-Pepsico