¿Molotov? No. Motosierra

Una nueva operación impulsada por el gobierno de Cambiemos superó todos los límites éticos del oficio y revictimizó a Santiago Maldonado, además de ensuciar una vez más el nombre de su amigo, el testigo Ariel Garzi. Luego de que el portal Infobae publicara el supuesto contenido de una escucha, ya declarada ilegal por la justicia, de un diálogo que Garzi tuvo con su mamá el 18 de octubre, este joven salió a desmentir que esas hayan sido sus palabras. Maldonado no sólo no arrojó ninguna bomba molotov mientras escapaba de los gendarmes que reprimían el 1 de agosto en la Pu Lof de Cushamen, sino que se deshizo de la caja con dos botellas de nafta que, según su amigo, los mapuches le habían dejado a cargo. Una fuente que conoce desde hace años a la comunidad que recuperó su territorio a manos de Benetton en 2015 afirmó a Ojos Vendados que esos frascos con combustible eran para alimentar una motosierra. Del mismo modo, durante el secuestro de sus pertenencias, que nunca les devolvieron, el gobierno y sus operadores mediáticos se cansaron de repetir que los mapuches tenían armas, al referirse a las herramientas de labranza de la tierra: palas, martillos, picos. A Garzi los comuneros le habían contado que tenían las botellas como último recurso ante la embestida de los uniformados, pero en cualquier caso jamás fueron arrojadas salvo al piso. Así lo muestran las fotos que hay en el expediente: dos botellas vacías en una caja. El inicio de la novela berreta que publicó Infobae. 

La foto de Gustavo Zaninelli que ilustra esta entrevista fue tomada durante el violento operativo del 18 de septiembre en la Lof de Cushamen. Según Infobae la escucha es del 18 de octubre, es decir un día después de la aparición de cadáver de Santiago, y además cuando, en teoría, ya había cesado esa actividad ilegal por disposición del nuevo juez de la causa. Ambas fechas son el contexto de conversaciones privadas que ese portal omite al difundirlas, tergiversarlas y sacarlas de su contexto. 

“Muchas cosas que dicen las supuestas escuchas son mentiras, no son mis palabras, y en ningún momento dije ‘Santiago tiró bombas molotov’”. Ariel Garzi tiene casi la misma edad que Santiago Maldonado, y se conocieron en abril de 2017, cuando el tatuador anarquista llegó a El Bolsón. A poco de cumplirse un año de su desaparición y muerte durante la represión de Gendarmería a la comunidad mapuche de Cushamen, el joven se siente acorralado: sigue imputado por la causa abierta en enero, donde acudió a ayudar a los mapuches que estaban siendo reprimidos por gendarmes y policías de Chubut, le sugieren que no responda. Pero esta vez dice que fueron demasiado lejos, se metieron con su familia. El diálogo publicado por un medio el domingo, que reproduce una supuesta escucha de su teléfono, tergiversó sus dichos. “Jamás dije que Santiago haya tirado bombas, lo que tiró fue la caja al piso para poder salir corriendo, y la mujer con la que hablo es mi mamá, esto es zarpado, y con cada nota de estas los fachos en Facebook me mandan fotos del cadáver de Santi”, expresó en diálogo con esta periodista.

“Ellos siguen diciendo que la llamada del 2 de agosto no existió, la hice al celular chileno de Santi pero como las antenas de Chile responden que no la recibieron dicen que yo miento. Está comprobado que la llamada fue atendida en Esquel, no en Chile, y si salta quiénes estaban ahí en ese momento se le cae todo el circo”, completó en defensa de sus dichos, y envió la copia con la firma del apoderado de Telefónica.

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La nueva “operación molotov” dictada por los funcionarios de Cambiemos no tiene un solo anclaje probatorio en la causa: el cóctel explosivo –que tomó su nombre del ruso ViacheslavMólotov, comisario del Pueblo para los Asuntos Exteriores de la Unión Soviética, durante la Guerra de Invierno de 1939 cuando ese país atacó Finlandia—no figura en ninguna de las fojas de los voluminosos cuerpos que se acumulan en el juzgado federal de Rawson. “Lo único que sabemos que tenía Santiago en la mano, al momento de salir corriendo al río, era la mochila que no encontramos”, dijo la abogada de los Maldonado, Verónica Heredia. En sendos expedientes hay fotos de frascos vacíos pero no figura mención alguna a bombas caseras. Además, en ninguna de las declaraciones de los gendarmes consta que hayan dicho que Santiago les arrojó elemento alguno. El ex juez del caso, Guido Otranto, y la fiscal federal Silvina Avila habían intervenido los teléfonos de Sergio Maldonado, la mapuche Claudina Pilquiman, una integrante de la red de apoyo a comunidades aborígenes de El Bolsón y al amigo de Santiago, Garzí, con el presunto objetivo de encontrar al tatuador anarquista que estaba desaparecido desde el 1 de agosto. Sin embargo, este año usaron el contenido de esas conversaciones en las causas iniciadas por el gobierno contra los testigos mapuches del caso Maldonado y los abogados peticionantes ante la CIDH. Ante la insistencia a Lleral para que se las enviara, este juez decidió anularlas por ilegales e inconstitucionales, dado que invadieron la privacidad de las víctimas, y ordenó que fueran destruidas. La fiscal Avila se opuso y el tema está a punto de ser definido en segunda instancia.

–La Cámara de Comodoro Rivadavia advirtió que la difusión de las escuchas ya declaradas ilegales en primera instancia es un delito de acción pública.

–No tengo abogados que me representen en la causa por las escuchas a la familia de Santiago. Podría enviar cartas documentos y hacerles juicios a todos, pero por ahora no hasta que no se defina mi situación en la causa en que estoy imputado, la de enero cuando nos reprimieron, casi nos matan pero terminamos acusados nosotros y en breve vamos a juicio. Pero es una cizaña zarpada que afecta un montón, te afecta en lo psicológico, me levanto un domingo y un amigo me avisa que me tome un calmante antes de leer la nota que salió (en Infobae). Muchas cosas de esas escuchas son ciertas, pero muchas otras son mentiras, y el nombre que ensucian ahí es el mío.

–¿Existió una conversación el 18 de octubre como salió?

–Sí, pero cuando la leo me doy cuenta enseguida que esto o aquello yo no lo dije, no son mis palabras. No hay certeza de que las transcripciones que mencionan sean reales.

–¿Quién es la mujer con la que hablaste?

–Estoy convencido de que es mi vieja.

–¿En serio?

–Sí, hasta donde recuerdo, y es lo que más escalofrío me da porque se están zarpando. Es mucho. Me llamó mi vieja y me dice ‘che Ari, esa no es la conversación que tuvimos nosotros?’. Ella me dice que me vaya del país. En esos días mi teléfono estaba prendido fuego pero estoy seguro que fue mi mamá, a nadie más le contaría que me ofrecieron sacarme del país.

–El 18 de septiembre el juez Otranto con la presencia de Gonzalo Cané encabezaron un operativo muy violento con 300 efectivos del GEOP, cuando torturaron a los testigos mapuches y Julio Saquero tuvo un paro cardíaco, e incluso Sergio Maldonado dijo en un retén cuando no lo dejaron pasar, que no sea cosa que tiren el cuerpo de su hermano. 

–Tal cual, fue muy fuerte, la ruta cortada rodeado de milicos, ver helicópteros y avionetas pasando, nos levantan el corte y cuando vamos estaban los soldados apuntándonos con ametralladoras a la cabeza. Veíamos a Matías y los demás peñi precintados en el piso, pero sólo teníamos impotencia desde la tranquera, demasiada adrenalina. Hacen operativos cerrojo que dejan aislada a la comunidad, y fue el mismo día que Claudio Andrade dijo en Twitter que habían encontrado el cuerpo de Santiago a unos 500 metros del puesto de guardia. Un mes antes de que apareciera el cuerpo. ¿Cómo sabía?

–Volvamos al 1 de agosto, ¿había molotov?

–Yo no estuve ese día, pero después de lo que pasó con Santi yo estuve hablando con los chicos de la comunidad. Como Santi no sabía usar la onda de revoleo, no podían dejar que alguien tire con las manos si venían los gendarmes y entonces lo dejaron a cargo de una caja con dos o tres botellas con nafta, por si se pudría más todo. Pero cuando empiezan los disparos uno de los chicos le grita ‘Brujo, la caja’ y cuando se dan vuelta el Santi había tirado la caja al piso y se defendía a piedrazos con las manos. En ningún momento yo dije ‘Santiago tiró bombas molotov’, como tampoco consta en ningún peritajeque diga que los efectivos fueron agredidos con bombas molotov. La periodista dice que yo digo que Santiago tiró bombas a Gendarmería y jamás yo dije eso. Esos frascos nunca cumplieron su objetivo, no fueron arrojadas prendidas fuego ni nada, los chicos sólo tiraron piedrazos, y así se ve en los videos. Luego sigue el armado de ella, y es un delirio, si te está corriendo la policía ni se te va a ocurrir correr al río cargando una caja de molotov, tirás la caja y corrés más rápido. No tiene lógica lo que escriben. Es la misma periodista que se disfrazó de policía para ingresar a los rastrillajes. Son un equipo que juega con la psicológica de la gente. Me denuncian por asociación ilícita, pero la secretaria de Avila es la esposa de Otranto. Ellos manejan el poder de Chubut, las pruebas están. Pero la gente tiene podrida la cabeza por lo que dicen en la tele. Hasta familiares me han dicho que miento, y peor, que soy responsable de lo que le pasó a mi amigo. Un delirio absoluto.

–¿Qué pasó entonces?

–Santiago estaba detrás de los peñi que tenían las ondas de revoleo, pero cuando el avance de Gendarmería los sobrepasó pegaron el grito y ya Santi estaba tirando piedras nomás. Yo conocía al Brujo, si hubiera tenido posibilidad o intención de tirar bombas lo hubiera hecho, pero es muy pesado eso. Pero en el momento entre los disparos no te vas a poner con el encendedor a prender fuego el trapito y tirar la botella. Parece que la represión es una situación larga pero dura pocos minutos, es todo muy rápido.

–¿Cuándo los peñi corren al río Santiago queda solo con la caja?

–No, eso fue antes. Por lo que me contaron él se deshizo de las botellas antes que Gendarmería rompiera la tranquera para entrar a la comunidad. Estaba a cargo cuando los gendarmes disparaban desde la ruta, pero cuando ya entran las había tirado hacía rato, estaban de repliegue. Ni siquiera creo que haya pensado en eliminarlas, supongo que quiso liberarse para poder correr, son momentos de mucha adrenalina, escuchar las balas zumbar, lo viví en enero y los segundos en la mente. Sólo atinás a tirar piedras o a correr, no te vas a poner a prender una bomba, parece una pavada pero no podes escapar cargando una caja. Santiago volvió a la casilla a buscar su mochila, y sale corriendo de nuevo hacia el río. La caja la descartó antes, cuando escuchó que había que replegarse. Eran siete pibes contra 150 milicos, no te vas a quedar a dos metros para enfrentarlos, vas a correr antes.

–Usted supuestamente menciona en su charla a “la Uno” que lo iba a ayudar a salir del país.

–No sé qué es la Uno. (N.d.R: relee el párrafo de la nota de Infobae). En ese momento mucha gente de El Bolsón vino a recomendarme que me fuera un tiempo. Se ve que transcriben cualquier cosa, puso que Santiago estaba meta ‘toscuso’ y ‘toncaso’, cuando es toscazo, piedras, toscas. Ponen cualquier cosa, no sé qué es un toncazo.

–¿Tiene una filiación política con una referente que llamen Uno?

–No, no estoy en ninguna agrupación política, no estoy con nadie, me causa gracia que digan que soy ultrakirchnerista. Podría definirme anarquista, no hay ni uno ni dos.

–Cuando acudió ante el juez Otranto por la llamada que le hizo a Maldonado el 2 de agosto relató los cinco episodios de hostigamiento policial que había sufrido desde la represión de enero. ¿Qué le dijo el juez?

–Jamás dije que era testigo protegido, pero está en los videos que nos tomaban en ese despacho, y esa conversación con el juez empieza con él diciéndome a mí ‘Garzi usted va a quedar como testigo de identidad reservada’, es decir, surgió de él. Luego se dijo cualquier cosa y quedó como que yo era testigo protegido, pero jamás aceptaría eso porque implica que te cuide la policía. Me filmaron y me grabaron con un grabador sobre la mesa. La ministra Bullrich parece que no se enteró y me mencionó a mí, a mi papá y hasta a dónde vivía.

–¿Por qué el gobierno sigue diciendo que no existió la llamada del 2 de agosto que hace al celular de Santiago y fue atendida?

–Yo sólo tenía el celular con línea chilena de Santiago, y el gobierno se agarra de que las antenas de Chile no recibieron el impacto. Pero la llamada fue saliente en El Bolsón y entrante en Esquel, Argentina, no en Chile. El perito Ariel Garbarz analizó que alrededor del teléfono de Santiago había siete celulares, Otranto y Avila nunca lo recibieron. Pero finalmente el apoderado de Telefónica sacó un comunicado diciendo que la llamada fue exitosa con una duración de 22 segundos, cómo había dicho yo. La llamada me la atendieron, recuerdo muy bien el silencio y los pasos. Ellos insisten en que Chile les dijo que la llamada no existió, eso fue porque nunca salió del país mi llamada. Tienen que decir que Garzi miente porque si se les da vuelta este tema se les desmorona la pirámide, ahí vamos a saber quiénes estaban al lado del teléfono de Santi. ¿Qué pasa si resulta que era (los funcionarios Pablo) Noceti, Otranto, o fue atendida en la estancia Leleque de Benetton? Se les cae todo el circo. Acá no hay muchos lugares con señal, el abanico no es muy amplio.

–Lo acusan de distorsionar los hechos ¿a casi un año de la desaparición de Maldonado cómo vive esta situación?

–En este país las víctimas somos las responsables. Es una tortura todos los días, por más que decida calmarme, guardarme o hacerme invisible, me desayuno con estas notas. Cuando salen en diario en papel mi vieja me las manda: Ariel Garzi miente.A Santi ya lo velamos y sigue presente, es un dolor presente todos los días, hasta que no se sepa la verdad es una espina adentro sabiendo que los culpables son beneficiados y perdonados, y nosotros, sin ponerme en papel de víctima pero nos están atacando de manera impresionante,se meten ya con nuestra familia, no paran. Y no tengo herramientas para defenderme, usted es la primera persona que se ofreció para hacerme una entrevista desde que empezaron las denuncias. Las voces se fueron achicando, y así no puedo salir a responder todas las barbaridades que dicen de mí. Es una contradicción, hace ocho meses que me quedé callado y no hablo ni del gobierno ni de Gendarmería, y me atacaron más que nunca. ¿Entonces me quedo tomando mate hasta que me metan preso? Vino la Federal a decirme que no puedo salir de Bariloche sin avisar al juzgado. No me importan la lluvia de mensajes de los fachos de Facebook, pero hasta hoy me siguen mandando las fotos del cadáver de Santi, que difundió un médico de la Federal. ¿Qué pasó con ese tipo? Nada. Podrán pensar diferente esos medios pero no tienen derecho a ensuciarme de esta manera. En TN me dedicaron un programa entero, que era mentira la llamada, que soy ultrakirchnerista, que estuve preso por prender fuego a La Trochita en enero. Fui preso porque nos enfrentamos a 150 milicos, no prendí ni la fogata de la salamandra. ¿Hasta cuándo van a ensuciar mi nombre y el de mi familia? Si tuviese una oportunidad lo hago, necesito conseguir a alguien que me ayude a dar vuelta la torta e ir a fondo. Es cuestión de coraje y organización, se puede. Es por mi dignidad.

(Versión completa de la entrevista publicada el 27 de junio en Página12)