Testigo E nunca se desdijo porque declaró una sola vez

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Del lodo malintencionado no salen vasijas, sólo barro.

Un testigo clave del caso Maldonado, cuya declaración consta en el expediente abierto en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, fue quien afirmó que Santiago intentó cruzar el río con él, como no pudo volvió a la orilla, allí lo apresaron tres gendarmes, lo subieron por la barranca y se lo llevaron. Su identidad completa es reservada, y ante la CIDH los letrados lo mencionan como “E”. Luego de contar lo que vio para ese organismo internacional, el joven mapuche estuvo dispuesto a declarar en varias oportunidades ante el juez federal Guido Otranto. Pero nunca lo pudo hacer. La última vez, su audiencia fue suspendida por el barbárico allanamiento del 18 de septiembre a las comunidades mapuches de Cushamen y Vuelta del Río.

Pero “E” tampoco declaró ante el nuevo magistrado, Gustavo Lleral. Por lo tanto, mal pudo haberse desdicho de algo o modificado su testimonio porque no volvió a ser interrogado. Fuentes del caso aseguraron a este diario que no hubo ningún aporte reciente de los mapuches sobre lugar ni cuerpo sin vida alguno, como afirman con insistencia versiones que provienen del oficialismo. Ayer Lleral salió a desmentir que E haya declarado en el expediente, y también negó que llamada alguna haya activado su decisión sobre el rastrillaje. El magistrado niega saber nada sobre E pero sus investigadores confiesan que estaría atravesando la etapa de mayor temor.

“E” existe y se llama Lucas, tiene 19 años y mucho miedo. La primera semana de septiembre dialogaron con él los abogados Carlos “Chuzo” González Quintana (APDH) y Fernando Cabaleiro (Naturaleza de Derechos), quienes habían presentado una cautelar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la represión contra la comunidad mapuche.

Los letrados recolectaron distintos testimonios para reconstruir lo que ocurrió el 31 de julio y 1º de agosto entre la Gendarmería y los miembros de la Pu Lof en Resistencia en Cushamen, y en la ampliación de la denuncia ante la CIDH aportaron cuatro testimonios informales, de dos mujeres y dos hombres. Dos de ellos solicitaron reserva absoluta de su identidad, por lo cual los identificaron a cada uno con una letra, y así fue que surgió el “Testigo E”.

Durante la represión de enero a un pariente de E le rompieron la mandíbula y a otro el tímpano. Al testigo mapuche Matías Santana, con la letra B para la CIDH, lo desacreditaron luego de declarar y durante el operativo del 18 de septiembre, con 400 efectivos y miembros de GEOP que casi los balean, estuvo precintado en el suelo durante doce horas. Eran tres a quienes los uniformados acusaban de terroristas, entre ellos estaba E. A pesar de todo esto, estaba dispuesto a declarar pero ese día el juez Guido Otranto suspendió la audiencia para ir a encabezar el tercer allanamiento a la Pu Lof en Resistencia Cushamen.

Cuando Lleral llegó se hizo cargo del expediente trató de revertir la desconfianza de los mapuches surgida por el hostigamiento que vienen padeciendo, desde que ocuparon el territorio, en 2015. En su visita les dijo que pretendía obtener más testimonios. Las voceras le explicaron que no tenían garantías, y el juez les respondió “yo tampoco”. Ante esto, los investigadores que saben de su existencia comprenden las razones por las cuales aún no declaró en la causa. Lucas fue la última persona que vio con vida a Santiago Maldonado, en medio de las balas de los gendarmes cuando juntos intentaron cruzar el río Chubut.

El 1 de agosto a la mañana, cuando los gendarmes iniciaron su cacería en territorio de la Pu Lof en Resistencia, Santiago y el peñi (hermano del alma) salen corriendo hacia el río. El peñi es “E”, un joven mapuche de 19 años cuyo testimonio da cuenta de los hechos que culminaron con la desaparición forzada de Santiago Maldonado. El testigo señala que los gendarmes habían ingresado a la Pu Lof en Resistencia de Cushamen a los tiros. Maldonado llega a meterse al agua helada del Río Chubut pero no puede seguir y vuelve a la orilla. “Me dijo que no podía más, que se volvía. La situación del cruce del río es observada por una decena de gendarmes que se encontraban sobre el alto de la barranca. Tres de ellos bajan hasta el arbusto donde estaba Santiago gritando ‘acá tenemos a uno’, y ahí escucho un ruido de escopeta. Entre los tres lo arrastran hasta ese alto donde se encontraba el resto. Lo suben a una Unimog, y esa fue la última vez que lo ví”, declaró según consta en el documento elevado a la CIDH. “Cuando llegué del otro lado del río junto a los otros peñi subimos a caballo hasta la punta de una loma, donde hay señal de celular, y desde ahí enviamos un mensaje a una lamien (hermana del alma) que se encontraba en el ingreso a la tranquera: ‘se llevaron al Brujo’”. Esta parte del relato sí consta en el expediente porque así lo relató quien recibió la llamada, Andrea Millañanco. Según dijo E, Santiago Maldonado no cruzó el río, fue sacado del agua por los uniformados, que habían reprimido el corte de ruta por la liberación de su lonko Facundo Jones Huala, tal como ya había declarado Matías Santana.

E nunca declaró en causas locales

En la resolución en la que ordenó el último rastrillaje, publicada la semana pasada por PáginaI12, el juez Lleral afirmó que lo hizo a sugerencia del jefe de los buzos de Prefectura de Bariloche, Alejandro Ruata, y también mencionó que tuvo en cuenta “declaraciones testimoniales y resultas de diligencias llevadas a cabo en la zona en que se lo habría visto por última vez a Santiago Maldonado”. Es decir, el magistrado ponderó los testimonios ya existentes en la causa, junto con los dos que tomó cuando visitó la Pu Lof, el de Ailinco Pilquiman y el de Nicolás Hernández. Pilquiman ratificó lo que ya había declarado Santana respecto al mensaje de texto que los mapuches envían desde la lomada diciendo “se llevaron al Brujo”. Y Hernández es quien estuvo en el automóvil detenido seis horas en la ruta 40, junto a Soraya Maicoño y Nery Garay, quienes vieron al jefe de Gabinete del ministerio de Seguridad Pablo Noceti, y quien les dijo que podía retenerlos por seis horas si quería, por averiguación de antecedentes.

Cuatro fuentes afirmaron a Página12 que “E” no declaró en los expedientes que se instruyen en Esquel. Además, la abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia, dijo que no hubo ninguna declaración testimonial previa al rastrillaje. Tampoco dice nada el juez sobre testigo protegido alguno.

Otra burda opereta

“Me llamó el periodista Claudio Andrade y me empezó a hacer preguntas sobre si yo era quien le había tomado declaración al testigo E del caso Maldonado”, denunció el abogado Carlos “Chuzo” González Quintana, integrante de la ONG Naturaleza de Derechos y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). “Lo grave es que afirma él mismo cosas que no son ciertas y pretendiendo que yo le responda que sí lo son. Él quería que yo le afirme que el relato del testigo E, que nosotros efectivamente presentamos ante la CIDH, fue tomado por mí, algo que en ningún lado figura que haya sido así. Ante mi negativa a afirmar eso, me dijo que yo estaba ocultando información e incluso mintiendo. Le respondí que lo que estaba haciendo era una extorsión, que no me puede exigir a mí que le responda lo que él quiere que le responda”, sentenció González Quintana. Frente a ello, el abogado le pidió a Andrade que, “en función de que viene realizando una tarea permanente de hostigamiento a la comunidad mapuche y de defensa de intereses opuestos a los que yo defiendo desde hace muchos meses, que por favor no me llame nunca más. Ahí es cuando me responde ‘¿sabés lo que va a pasar? Esto va a tener consecuencias gravísimas porque ya mismo voy a subir una nota al diario diciendo que vos estás ocultando información relevante o mintiendo respecto al testigo E’”. Antes de colgarle, González Quintana le dijo que lo denunciaría por coacción.

El relato del testigo E ha sido preservado con reservas de identidad y fue entregado a la CIDH como parte de las pruebas que serán analizadas el jueves (por mañana) en Montevideo”, dice el letrado, al referirse a la audiencia privada prevista en Uruguay para escuchar a las partes involucradas en ese expediente, entre ellas el gobierno. En su correspondencia por correo electrónico con las partes el organismo internacional incluyó el documento completo de los testimonios, a pesar de la reserva que había solicitado los peticionantes. Entre las partes se encuentra el gobierno nacional. En su edición del 18 de septiembre Página12 había publicado los testimonios manteniendo la reserva del nombre de pila de E, pero ayer los medios difundieron ese informe completo de 81 páginas, donde consta el nombre de Lucas.

Desde la semana pasada Andrade y Clarín montaron una operación mediática para ubicar al testigo E como quien se habría “quebrado” y dado información al juez Lleral sobre la presencia del cuerpo de Santiago en el Río Chubut. Incluso Andrade difundió que el mismo testigo mapuche estaría por cobrar la recompensa de 2 millones de pesos. Ante PáginaI12, la vocera de la comunidad Soraya Maicoño había sido enfática al desmentir tales “negociaciones”, al decir que nunca hablaron con el juez de ningún cuerpo sin vida sino del relato de lo que vieron sobre Santiago perseguido esa mañana por los gendarmes.

El 18 de septiembre, PáginaI12 había publicado en exclusiva los testimonios elevados a la CIDH, donde Naturaleza de Derechos y una veintena de organizaciones denunciaron la violación de derechos humanos a la comunidad mapuches del 10 y 11 de enero, y del 31 de julio y 1 de agosto. En ese expediente la CIDH los habilitó para aportar información sobre Maldonado, para quien se inició un expediente autónomo, y sobre quien dictó el 22 de agosto una medida cautelar que el Estado incumplió.

El lodo sin forma, se desvanece en el agua.

 

En colaboración de Sebastián Premici

Foto: Matías Santana luego de estar doce horas precintado en el suelo, el 18 de septiembre (Gustavo Zaninelli)

 

 

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