Trabajadores 2 – Fate y Shell 0

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Esta semana comenzó con la absolución de Víctor Ottoboni, delegado de FATE, a quien la justicia encontró inocente de las lesiones contra un vigilador por las cuales lo acusaban en una causa “armada”, tal como quedó en evidencia durante el juicio. Y dos días después fue reinstalado en su puesto de trabajo Fernando Luna, quien había sido despedido por la empresa SHELL a fines de abril. En este caso, la Cámara Laboral consideró que su cesantía pudo haber estado relacionada a su actividad sindical. Son dos victorias de los trabajadores no sólo contra los juicios impulsados por sus patrones sino también un revés a las burocracias sindicales de ambos sectores.

Este trabajador fue reinstalado en su puesto luego de que la petrolera Shell incumpliera por más de tres meses con el fallo judicial que pedía su reinstalación y la de otros dos compañeros. En septiembre ya había conseguido su reincorporación Analía Portillo, despedida junto a Luna, luego de que una jueza laboral le advirtiera al presidente de la multinacional, Juan José Aranguren, que estaba dispuesta a denunciarlo penalmente por “desobediencia”.

Tras conocer el fallo Luna afirmó: “Mi reinstalación es histórica. Le ganamos la pulseada a este monstruo multinacional que tiene ganancias millonarias e incumple las leyes sindicales y laborales. Como denunciamos desde el principio, Shell, junto al sindicato dirigido por Alberto Roberti, secretario general del gremio y diputado nacional por el Frente Renovador de Sergio Massa, armaron listas negras para despedir y sacarse de encima cualquier oposición sindical, pero no pudieron. Esta es la segunda reinstalación que conseguimos. La primera fue la de nuestra compañera Analía Portillo, luego de que consigamos un fallo que ordenaba al presidente de Shell, Juan José Aranguren, cumplir el fallo de reinstalación bajo amenaza de ser imputado penalmente, y ahora la mía. Seguimos peleando por la reincorporación de Gustavo Michel, que tiene el fallo de reinstalación a su favor desde hace meses sin que la empresa lo cumpla”.

Y agregó: “El pasado 2 de octubre se hicieron elecciones fraudulentas en la refinería con el aval de la empresa y comandadas por Roberti y la Comisión Interna trucha. Fueron masivamente rechazadas por la gran mayoría de los trabajadores, que no fueron a votar”. En ese sentido anunció que van a seguir luchando “por la democracia sindical, contra el fraude y por que en Shell se acaben la persecución, la discriminación y la precarización laboral, ya que la mayoría de los trabajadores son contratistas, y las condiciones, de insalubridad y contaminación. Si hoy vuelvo a mi puesto de trabajo es producto de una gran lucha que contó con el apoyo de mis compañeros de trabajo y de organizaciones solidarias obreras, estudiantiles y políticas como el PTS, entre otras. Ese es el camino que vamos a seguir”.

Luna, que trabaja en el sector Craqueo del Polo Petroquímico de Dock Sud, hizo su ingreso a la planta acompañado por docentes de la 9 de Abril, ferroviarios, delegados de la Coca Cola Planta Alcorta, integrantes de la recientemente elegida conducción del Centro de Estudiantes de Salud Comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús (UNLA), y los abogados Gabriela Campos y Matías Aufieri, quienes junto a Myriam Bregman integran el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH) y están a cargo de las causas por la reinstalación de Luna, Michel y Portillo. También recibió la solidaridad de Nicolás del Caño y Christian Castillo, diputados del PTS en el Frente de Izquierda.

En tanto, cuarenta y ocho horas antes celebraban en San Fernando. “Este es un triunfo de todos, de los compañeros de Fate y de las organizaciones que nos vienen apoyando, de los trabajadores de zona norte que vienen enfrentando ataques de la patronal y no bajan los brazos”, dijo Víctor Ottoboni poco después de conocer la sentencia en la que fue absuelto en una causa en la que estuvo imputado por presuntas lesiones contra un vigilador durante el conflicto gremial en esa fábrica de neumáticos ocurrido en septiembre de 2011. “Fue un juicio armado en mi contra para tener algo que usar en el proceso de desafuero con el que quieren despedirme”, agregó sobre el veredicto que emitió el juzgado 5 de San Isidro. El representante sindical tiene abiertos dos procesos de desafuero, uno de ellos aún está a estudio de la Corte Suprema porque las primeras instancias habían aplicado en su contra la doctrina menemista que, al calor de la flexibilización laboral, eliminó la garantía de la doble instancia para estos casos. Esto es, la patronal va contra los delegados por el desafuero laboral y con denuncias penales.

Ottoboni fue defendido por la abogada María del Carmen Verdú (Correpi) y por el abogado Agustín Comas (Ceprodh). El suyo es un caso testigo respecto a la posibilidad de ganar este tipo de procesos en la justicia a partir de la recuperación de los sindicatos de las manos de los burócratas a las de los sectores más combativos.

De hecho, así sucedió con la seccional San Fernando del SUTNA (Sindicato Unido de los Trabajadores del Neumático de Argentina), porque se presentaron todos los testigos necesarios que pudieron expresarse con libertad. Durante las audiencias quedó en evidencia que la causa fue “armada” por la empresa con el único objetivo de disciplinar al representante sindical enjuiciado y, además, pudo ser recreado el clima de conflicto que se vivió en la fábrica.

Otro elemento clave fue la actuación de la abogada Verdú, que desarmó las declaraciones al exponer todas sus desprolijidades y contradicciones. Antes de Ottoboni habían sido absueltos Alejandro Crespo y Ariel Godoy

“Tenemos que buscar la unidad y prepararnos para lo que se viene, porque ellos van a redoblar las presiones y los ataques, con la movilización y con la lucha”, dijo Ottoboni en la puerta del juzgado. Hace una década que trabaja en el sector mantenimiento de Fate, tiene 39 años y un hijo de seis.

Fate va por su décima condena por prácticas discriminatorias y antisindicales, y sus trabajadores vienen protagonizando una larga historia de conflictos, que tuvo su pico en 2008 cuando tras un reclamo salarial la empresa respondió con despidos. En ese momento la planta de Victoria estuvo “militarizada”, con presencia policial, perros y filmaciones de los desplazamientos de los obreros, lo que motivó una denuncia ante la secretaría de Derechos Humanos que fue acompañada por personalidades como Adolfo Pérez Esquivel y Nora Cortiñas, entre otros.

Ottoboni cumple su tercer mandato como delegado, y enfrentó ya varios procesos judiciales. “Si quedás despedido y encima con una causa penal es una mancha para todo el viaje, no conseguís trabajo nunca más”, comenta sobre la posibilidad a la que están expuestos los miles de delegados de base y activistas con causas abiertas por ejercer su derecho a la actividad sindical y a la protesta.

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