Una década ganada ¿para quién?

4ab4b6df96c060fa741e97b50eafb07c_M[1]

La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) y la agencia de comunicación Rodolfo Walsh presentaron su informe sobre la situación represiva durante los últimos diez años de gobierno kirchnerista. “Más asesinados, desaparecidos, torturas, presos por luchar y trabajadores perseguidos”, podría ser la síntesis del documento cuyo contenido completo puede leerse acá:

http://issuu.com/correpi/docs/informe10a__oskparte1/1?e=6582456/4130428

http://issuu.com/correpi/docs/informe10a__oskparte2/1?e=6582456/4130545

Durante el acto realizado en el auditorio de ATE, la abogada María del Carmen Verdú explicó el enfoque con que fue elaborado el informe y detalló las partes que lo componen.

“El objetivo es contestar desde un lugar donde sea posible confrontar el discurso con los datos, la información que tenemos disponible sobre cómo funcionó el aparato represivo estatal en estos últimos diez años. Toda la información está recopilada desde el 25 de mayo de 2003, y hasta el último momento posible de este año, antes de la impresión del trabajo. En la introducción analizamos las distintas maneras de implementar la represión, cómo se articuló el consenso y la represión. Hay un día y una hora en que se terminó la luna de miel en la que muchos decían ‘este es un gobierno distinto, no hay represión a las movilizaciones, vamos a Plaza de Mayo y bajan los funcionarios, a veces incluso baja el Presidente a atendernos’. Fue el 16 de julio de 2004 con la represión frente a la Legislatura de la Ciudad aquel día en que se intentaba votar una reforma todavía más represiva del Código Contravencional, que nos costó 17 compañeros presos durante más de dos años acusados de gravísimos delitos, que finalmente pudieron salir en libertad. A partir de ese momento hubo muchas organizaciones que dijeron que hubo un giro represivo por parte del gobierno nacional, porque se sucedieron una serie de hechos importantes simultáneos en la Ciudad y el interior, por cortes de rutas protagonizados por fuerzas federales. Nosotros decíamos que era la segunda parte del plan, que no hubo un cambio, no es que dijeron ‘nos va mal, ahora reprimimos’. Ahora pueden hacerlo con un costo político muy menor porque han acumulado el consenso necesario para salir a reprimir y no tener que afrontar ese costo que hubieran pagado apenas llegaron a la Casa Rosada, con el 22 por ciento de los sufragios”

“También mostramos que el eje organizador de la represión kirchnerista es el discurso de los derechos humanos. Toda la gestualidad vinculada a la defensa de los derechos humanos, temporalmente limitada a los episodios de la dictadura y estrictamente limitada a la respuesta formal desde el Estado, que nunca es la respuesta que requiere el trabajador reprimido”.

“Abordamos la utilización de los grupos de choque, de patotas, para reprimir, resolviendo de esa manera con grupos afines o del propio partido de gobierno, que no son el aparato represivo oficial, esta especie de paradoja: el discurso de la no represión de la protesta social, al mismo tiempo que, como cualquier gobierno que administra una sociedad dividida en clases y donde la gente sale a reclamar lo que le corresponde, necesita reprimir. Entonces usa la tercerización de la represión, con el caso emblemático del compañero Mariano Ferreyra, asesinado en octubre de 2010”.

“Y describimos las dos vertientes de la represión estatal. La de carácter preventivo, invisibilizada hacia afuera de la clase que la padece y naturalizada hacia adentro, que busca el control social en los barrios, sobre los más jóvenes y los más pobres, a través del gatillo fácil, de la tortura sistemática en las comisarías, las desapariciones en los barrios como Luciano Arruga o Luciano González en la Patagonia, y 213 personas más desde 1983 hasta hoy, de las cuales 80 desaparecieron en los últimos diez años. Además de los casos históricos de la década del ’90 como Miguel Bru, Andrés Núñez, los casos mendocinos de Garrido, Baigorria y Guardati, y los casos de Entre Ríos, en esta última década han tenido una particularidad: no sólo Arruga, González, Julio López y los demás de la lista. Hay un caso particularmente sensible que hoy está en una situación de enorme gravedad, que es el de Daniel Solano (ver nota en esta misma sección)”.

“El informe sigue analizando la metodología ampliamente usada por el gobierno kirchnerista y sus aliados provinciales, que es lamilitarización de los territorios. Tal como se vivió en 2006 en Las Heras, cuando desembarcaron los gendarmes para reprimir la pueblada, concretar la caza de brujas posterior y que culmina en el juicio por el asesinato del policía Sayago. En aquel momento fue abandonado por sus compañeros de armas. Mecanismo extendido en cada barrio, en cada provincia. Cuando yo era chica para ver un gendarme había que ir a la frontera, y para ver un prefecto había que ir al río. Ahora basta con salir a la calle, en algunas zonas de Buenos Aires hay hasta cuatro fuerzas actuando en forma simultánea, ejerciendo control territorial y disciplinamiento. Ellos mismos llaman ‘daño colateral’ cuando caen algunos de cada fuerza que se pelean entre ellos por la caja”.

“Seguimos con un capítulo sobre detenciones arbitrarias, una herramienta que permite en forma discresional a cualquier integrante del aparato represivo estatal detener a cualquiera en cualquier lugar simplemente porque se le da la gana. Un juez o un fiscal al menos tienen que desarrollar una excusa por escrito sobre por qué mandan a detener a alguien. Un policía lo puede hacer sin decir nada más que que le pareció sospechoso. Se han ampliado estas facultades, y no hay otro gobierno que sea responsable del incumplimiento de la sentencia en el caso Bulacio, porque ya era gobierno el kirchnerismo, el 18 de septiembre de 2003, cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al país como castigo por el asesinato, previa tortura, de Walter Bulacio, eliminar de nuestro sistema normativo interno las prácticas que habilitan estas detenciones. Diez años después estamos en una situación más grave, con más discresionalidad y mucho más amparadas por el aparato judicial.

“Finalmente, la otra modalidad, la represión selectiva que se descarga sobre los sectores organizados de la clase trabajadora. Allí enumeramos caso por caso, por los informes de las organizaciones y denuncias públicas porque son temas que no aparecen en los medios. Amenazas, aprietes, hostigamientos, represiones de patotas, represión directa en conflictos de tierra y vivienda, con un protagonismo especial de los pueblos originarios en los últimos tiempos, y con una docena de muertos en esos casos, y finalmente larepresión a las manifestaciones y otro tipo de protesta con 19 muertos en esta década.”

“El anteúltimo capítulo lo dedicamos a los diez años cooperación con el imperialismo, en una breve síntesis decimos que más de nueve mil efectivos policiales y funcionarios civiles de justicia y seguridad se entrenan, de a 500 por año, para perfeccionarse en la guerra contra el terrorismo global y técnicas de contrainsurgencia en la DEA dirigidos por el Departamento de Estado de los Estados Unidos o directamente por el Comando Sur. Y el último capítulo escrito por la agencia Walsh es el informe sobre la situación carcelaria.

“Nos propusimos dar una herramienta concreta que sintetiza información dispersa, que todos los que militamos conocemos, ante discursos y balances de un gobierno que sigue afirmando que no reprime la protesta social, que sigue diciendo que no tiene una policía de gatillo fácil, que nos dice que hoy en Argentina no desaparece nadie, o que el Proyecto X es un invento, tema al que también nos referimos en el informe, además del episodio Balbuena y otros. Estos discursos se reproducen en forma hegemónica tanto por los medios amigos como por los medios enemigos del gobierno, por eso nos parece fundamental tratar de difundir esta información, sintetizarla y ofrecerla a todas las organizaciones para tener rápida visión y datos concretos. Y como siempre decimos, ante la represión, organización y lucha”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *